
La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor, sino de lo que pasa dentro de nosotros.
La felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos a los problemas de la vida.
La felicidad, ¡es un asunto de valentía!; es tan fácil sentirse deprimido y desesperado.
La felicidad, ¡es un estado de ánimo!; no somos felices en tanto no decidamos serlo.
La felicidad, ¡no consiste en hacer siempre lo que queramos!; pero sí en querer todo lo que hagamos.
La felicidad nace de poner nuestro corazón en el trabajo y de hacerlo con alegría y entusiasmo.
La felicidad, no tiene recetas, cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.
La felicidad ¡no es una posada en el camino. Sino una forma de caminar por la vida!

